«La Tierra no tiene penas que el cielo no pueda curar»

Este lunes 10 de Setiembre celebré uno de los días más memorables de mi vida.

Ese día tiene dos caras muy contrastantes, hace un año me encontraba en las graderías del Autódromo de Monza, Italia, cumpliendo con mi esposito el sueño de nuestras vidas, presenciar una carrera de Fórmula Uno a todo color. No existen palabras con las que pueda describirles la emoción de escuchar rugir esos motores en vivo.

Horas más tarde, recibí una noticia que cambiaría el resto de mi existencia. El esposo de una amiga del alma, de un minuto a otro, había sido llamado a la presencia de Dios.

No sólo era el esposo de mi amiguita, sino era nuestro GRAN amigo.

Cada uno de los días de este año que ha pasado tan rápido y tan lento al mismo tiempo, Dios se tomó el trabajo de hacer una re-ingeniería con mi fe, mi gozo, mi esencia.

Hoy celebro cada una de las lágrimas, preguntas, y oraciones que compartí con mi amiguita, y del proceso de duelo que Dios nos permitió vivir juntas. Porque a pesar de lo inexplicable que pueda ser separarse de un ser TAN querido, Dios tuvo la paciencia de recordarnos que las personas son irremplazables, pero sólo el amor de Dios es indispensable.

Les comparto este proceso tan personal, porque me siento en el deber de recordarles la importancia de:

  • Hacer lo que les gusta y hacerlo a menudo.
  • Valorar a las personas a nuestro lado, no sólo por lo que significan para nosotros sino por su única forma de ser.
  • Decirle a la personas que queremos, TE QUIERO MUCHO, y decirlo con frecuencia.
  • Ser honestos con nosotros mismos, sólo cuando reconocemos la humanidad en nuestras emociones es que Dios puede mostrarnos su sobrenaturalidad.
  • Permitirnos sufrir, darnos el chance de estar enojados, tristes o indiferentes por unos minutos al día, genera la probabilidad que el resto del día tenga mayor sentido.
  • Nunca hay palabras justas para consolar un corazón destrozado, pero en ocasiones, la presencia sincera de un amigo o compañero (o hasta mi perrita Galia) es suficiente bálsamo para lidiar con el dolor.
  • No pretendamos saberlo todo, responderlo todo, entenderlo todo, porque eso nunca sucederá. La «mansedumbre en Dios» es una de las cualidades más liberadoras que he encontrado.
  • Darle importancia SOLO a lo importante.

Pareciera que estoy copiando estas famosas frases que ahora se postean a menudo en las redes sociales, pero en realidad, en muchas ocasiones esa es la vida, frases con sentido que olvidamos practicar.

A pesar de la fragilidad en la vida humana, hay un sentimiento que me genera gran plenitud y mi oración es que todos conozcamos es amor:

Pido, pues, que conozcan ese amor, que es mucho más grande que todo cuanto podemos conocer, para que lleguen a colmarse de la plenitud total de Dios.

Efesios 3:19

Estoy segura que mi amiguito nos diría a todos los que le conocimos:

Thanks for the adventure, now go have a new one!

Ellie (form Disney’s Up)